Día 88, el de los miedos



El silencio era lo único que sonaba. El miedo al después atraca en el puerto para no dejarme avanzar. 
Ese mismos miedo que se esconde bajo las mantas, donde se transforma en caricias furtivas y disfrazadas de casualidad. 
El mismo silencio que se hace entre nuestros ojos... el mar suena y veo las olas bramando al fondo de los tuyos. 
Ese silencio que grita en la noche. 
Los mismos miedos, los mismos silencios que nos hará llegar al ayer y nunca al mañana. 



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