Dia 1, el de la incertidumbre

Cuando nos sentamos a escribir aún no sabemos que vamos a plasmar en ese lienzo vacío. El alma se aturrulla, los miedos se esconden, y los ojos tan solo se deslumbran entre tanto blanco reluciente. Inspiras,... permites durante unos segundos que tus dedos no sepan por donde andarán. Y espiras lentamente, mientras comienzas a dibujar en el teclado la historia de tu vida.

¿Por que decidí hoy comenzar a escribir? Nada ha cambiado entre ayer y hoy, aunque todo se ve diferente. Quizás la incertidumbre del futuro se ha despejado. ¿Puede una incertidumbre despejarse, y sin embargo ser más incertidumbre que nunca? No sé que pasará en el futuro, pero ya tengo la certeza de lo que no pasará. Los días se hacen largos en las pausas de la vida, y aquí la vida se hace más ausente que nunca. Me he deslizado estos años por un río, junto a las risas, la amistad, las confidencias, los buenos momentos, y junto a las personas con las que comparto estos momentos. Y ahora el final del río ha llegado, y me encuentro en un estanque rodeada una y otra vez de momentos repetidos, de las mismas alegrías y las mismas confidencias. Ayer no encontraba la forma de salir...o no quería encontrarla. Ya sabéis, la comodidad de saberse en esa la zona de confort hace que nuestro subconsciente no quiera reaccionar. Hoy se abren mis ojos...

365 days to the end.

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